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14 de diciembre de 2013

Comunicado del FIT

Comunicado del Frente de Izquierda
ante la crisis social, política y policial

Los acuartelamientos de las fuerzas de seguridad exigiendo aumentos salariales (y en algunos casos impunidad para personal con medidas disciplinarias y exonerados), los saqueos y su secuela de muertos son un emergente del fin de ciclo kirchnerista, signado por una crisis social y política. Los gobernadores, con el aval del gobierno nacional, han salido presurosos a cerrar el levantamiento policial otorgando aumentos salariales que en muchos casos equivalen al 100%. Esto contrasta con el techo del 18 al 20% que el gobierno y las patronales quieren imponer para las paritarias de los trabajadores, utilizando al salario como «un ancla a la inflación» .

Más allá de sus discursos, los gobernadores y el gobierno nacional rápidamente cedieron al pliego de demandas policial, porque necesitan tener una fuerza de choque presta para enfrentar a los trabajadores que salen y saldrán a luchar a luchar contra la licuación de sus salarios por la vía inflacionaria. El Frente de Izquierda ratifica su planteo de desmantelamiento de las fuerzas represivas.

El Frente de Izquierda denuncia también los “acuerdos democráticos” que se han apurado a firmar los partidos del gobierno, la oposición tradicional y el centroizquierda, pretendidamente contra la “extorsión” policial, porque esos acuerdos encubren la responsabilidad del gobierno y de esos partidos en la política de represión a la juventud y al gatillo fácil, y por la complicidad con el delito organizado. Afirmamos, asimismo, que esos “acuerdos democráticos” apuntan a advertir a los trabajadores contra cualquier tentativa obrera de reclamar un salario mínimo de $ 8.500.

Denunciamos el intento de superar la crisis policial mediante el mayor despliegue de la Gendarmería del "Proyecto X". En función de la experiencia de crisis anteriores, advertimos contra la intención de aprovechar estos hechos para reforzar a las Fuerzas Armadas e imponer el nombramiento de Milani, e incluso declarar un Estado de Sitio. Una de las expresiones más agudas de ésta crisis de fin de ciclo, es el crecimiento de la inflación, que pulveriza el salario de los trabajadores, la mitad de los cuales está en negro y con salarios que no llegan al 50% de la canasta familiar. Ante esta situación, el Frente de Izquierda apoya todas las luchas de los trabajadores en curso y reclama el establecimiento inmediato de un salario mínimo y móvil de 8.000 pesos para todos los trabajadores sin distinción, y del 82% móvil del último salario para todos los jubilados. Plata hay, que no se destine a indemnizar a Repsol ni a pagar la fraudulenta deuda externa. Que vaya para las urgentes necesidades de los trabajadores y el pueblo.

Advertimos contra la ilusión de que esta crisis policial ha transformado a las fuerzas de seguridad en aliada de los trabajadores, o que se ha quebrado su función represiva. Quienes así piensan, serán desmentidos en tiempo récord por los propios acontecimientos. En ésta línea se inscribe la increíble e injusta condena a los trabajadores petroleros de Las Heras con varias penas de perpetua, un golpe para aterrorizar a los que luchan.

El acuerdo sellado en el Congreso ante esta crisis por todos los partidos de representación parlamentaria, con la única excepción del Frente de Izquierda, muestra una "santa alianza" de la clase capitalista y sus representantes políticos contra los aumentos salariales. Su temor es la propagación de la lucha en toda la clase trabajadora por un salario mínimo igual al costo de una canasta familiar y contra el trabajo precario y en negro.

Las burocracias sindicales se han sumado a ese pacto llamándose al mayor de los inmovilismos, y apoyando las divisiones existentes entre las filas obreras y de los explotados.

El Frente de Izquierda llama al movimiento obrero a exigirle a los sindicatos y centrales obreras un inmediato Paro Nacional, con movilización a Plaza de Mayo, en el marco de un plan de lucha por todas su reivindicaciones y las del resto de la nación explotada y oprimida, contra el fortalecimiento del aparato represivo del Estado y por la inmediata absolución a los trabajadores petroleros de Las Heras.



Frente de Izquierda y de los Trabajadores
Partido Obrero - PTS - Izquierda Socialista 

8 de abril de 2011

Bancarrota capitalista, crisis nuclear y revoluciones



El día viernes 08 de abril a las 18 h se realizará una Charla Debate sobre la situación política intenacional en el marco de la bancarrota capitalista, la catástrofe nuclear en Japón y la revolución en los países árabes.

En esta oportunidad, Cristian Henkel, Consejero Superior de la UBA, ex Presidente de la Fuba y dirigente nacional de la Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS) y del Partido Obrero, será el encargado de disertar y compartir con los presentes, el análisis de los temas internacionales que conmueven a los trabajadores del mundo.

La charla tendrá lugar en el Aula Pablo Neruda, en el subsuelo de la Biblioteca de 18 a 20 horas.

Importante:
Para todos aquellos no conocen el complejo, habrá una cita previa en el merendero (1º piso) de la entrada de Humanidades, Funes 3350, de 18 a 18:15 Se ruega puntualidad.

Invitan: Partido Obrero y Unión de Juventudes por el Socialismo de Mar del Plata.

Cristian Henkel: 011 155 731 0654


5 de febrero de 2011

Abajo el Golpe que se está montando en Egipto

Golpe Yanqui en Egipto

De acuerdo a las últimas informaciones, el gobierno norteamericano está organizando la sustitución de Mubarak por un gobierno encabezado por Omar Sulaiman, el vicepresidente recientemente designado por Mubarak, jefe efectivo de los servicios de espionaje y seguridad, y principal enlace con los servicios y el gobierno de Israel. Sulaiman compondría un gabinete con oficiales de las fuerzas armadas.

Este gobierno de recambio se encargaría de pilotear la llamada transición, o sea la preservación del régimen político actual. En estas condiciones, el gobierno de Estados Unidos ya tiene el acuerdo de Israel para negociar con los hasta ahora temibles Hermanos Musulmanes y hasta para dejar de lado al liberal El Baradei, a quien se le reprocha una posición pro-iraní cuando ejerció la jefatura de los inspectores de la AIEA. La salida que buscan los Obama y los Clinton es una mascarada que desvirtúa su constante apelación a la vigencia de la democracia. El paso al costado del desahuciado Mubarak expresa el fracaso de las bandas paramilitares y parapoliciales en la tentativa de ahogar la revolución popular. El golpe de palacio en marcha no servirá, sin embargo, de nada, pues está lejísimo de las aspiraciones mínimas de las movilizadas masas egipcias y del conjunto del mundo árabe y musulmán.

Repudiamos el golpe yanqui en marcha y exigimos al gobierno argentino, que se viste con ropaje nacional y popular, que lo denuncie y repudie. Llamamos a participar en todas las movilizaciones de apoyo al pueblo egipcio, por la victoria completa de la revolución en curso.

Jorge Altamira
4/2/11

Para comunicarse: Jorge Altamira: 15 44 23 78 73

12 de octubre de 2010

Debates sobre la Crisis Capitalista

Charla Debate 
«La tendencia del Capitalismo al colapso y
la naturaleza histórica de la crisis actual»

El estallido de una organización social, el capitalismo, abre un periodo de revolución social, tal como lo planteo Carlos Marx.
La presente crisis, iniciada en los Estados Unidos en 2008 con el derrumbe de la burbuja hipotecaria y que se extendió rápidamente por todo el mundo, tiene la característica de encontrar al capitalismo, como forma de organización social, en su etapa de senilidad.
Las expectativas de la burguesía, luego de la restauración capitalista en los ex Estados Obreros (Rusia, China, etc.), de consolidar un capitalismo sin fin (o el fin de la historia) se han derrumbado en la etapa actual como consecuencia de las propias contradicciones del capitalismo y de la tendencia a su disolución.

A cargo de Rafael Santos (Dirigente Nacional del Partido Obrero)
Sábado 16/10 a las 17 en el Aula 60 de Facultad de Humanidades de la UNMdP (Funes y Peña)

INVITA Y ORGANIZA
Unión de Juventudes por el Socialismo
(Partido Obrero + Independientes)

23 de julio de 2010

Una nueva etapa de la bancarrota capitalista

10 de julio de 2010 - Resolución Política del Secretariado Internacional de la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional
Bancarrotas fiscales, crisis políticas, rebeliones obreras
Una nueva etapa de la bancarrota capitalista


El fracaso de los rescates estatales

1. La bancarrota capitalista internacional ha ingresado, definitivamente, en una fase aún más explosiva que la de septiembre de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers amenazó con producir un colapso del conjunto de la economía mundial. La gigantesca operación de rescate al sistema bancario que siguió a esa quiebra ha desembocado en una crisis fiscal sin precedentes y en una situación de cesación de pagos inminente de numerosos estados. Quedaron así al desnudo las limitaciones insalvables de la intervención del Estado para rescatar a la economía mundial de la bancarrota capitalista y, concretamente para recomponer las mismas bases que produjeron su estallido. La gigantesca emisión de moneda, de parte de los bancos centrales, para socorrer al sistema financiero, ha servido para ‘apalancar', o sea financiar un nuevo proceso especulativo. Con tasas de interés oficiales cercanas a cero, los fondos financieros se volcaron a las Bolsas, las materias primas y al mercado de títulos públicos, para inflar sus balances deteriorados con ganancias especulativas. El sistema fiscal fue forzado a incurrir en un nuevo endeudamiento para absorber los fondos generados por los rescates.

Los llamados ‘estímulos' del estado para neutralizar la recesión fueron financiados por medio de este mecanismo especulativo. La deuda pública de Estados Unidos, por ejemplo, pasó del 40 al 100% del PBI, y en España, del 30 al 80%. En lugar de ‘limpiar' de sus balances los ‘activos tóxicos' (incobrables), en especial los créditos hipotecarios en un mercado que sigue cayendo, los bancos incorporaron nuevos activos de esas características - ahora los títulos públicos. La insolvencia fiscal es un producto de este financiamiento parasitario, y no al revés, o sea que este financiamiento fuera una operación de rescate de estados insolventes. Basta para demostrarlo la carga enorme de pérdidas que está provocando en las regiones italianas y los estados norteamericanos o alemanes, los contratos de productos derivados que cargan en sus presupuestos. La bancarrota fiscal se ha fusionado con una nueva crisis financiera: ha crecido el volumen de ‘activos tóxicos' en poder de los bancos y el financiamiento a mediano o largo plazo con deuda contraída a corto plazo (conocido como "descalce"). Los planteos de ajuste fiscal constituyen un reconocimiento de la bancarrota. Pero este ajuste fiscal, que apunta a liquidar derechos conquistados por los trabajadores, no se aplica a los gastos juzgados de ‘interés nacional', como los militares, que han aumentado. Los bancos centrales han ingresado en una nueva ronda de emisión de moneda, para rescatar otra vez a los bancos, ahora de la insolvencia fiscal. Es lo que ocurre con la compra de deuda pública en poder de los bancos por parte del Banco Central Europeo. Los países de la ‘zona euro' y del FMI han comprometido 900 mil millones de euros para evitar ‘default'. De este modo, un conjunto de estados en estado efectivo o potencial de ‘default' pretende rescatar a otros que se encuentran en una situación más apremiante. La contradicción que encierra este operativo está demostrada en el hecho de que no se trata de un aporte efectivo a un fondo de rescate, sino de una declaración de garantía para el caso de que tenga efectivamente lugar una cesación de pagos. En resumen, todos los estados se siguen endeudando a tasas de interés cada vez mayores, financiados por la emisión de dinero de los bancos centrales.

A la bancarrota bancaria se ha sumado la bancarrota fiscal. En lugar de eliminarla o reducirla, la ‘pirámide' especulativa del endeudamiento de bancos y estados, ha crecido todavía más. La intervención estatal, en lugar de neutralizar o contrarrestar la bancarrota capitalista, le ha dado un nuevo impulso. Es esta intervención del estado la que ha sido saludada por el izquierdismo burgués como una reacción al régimen ‘neo-liberal' o como una negación estatal del mercado. El estado, sin embargo, no ha intervenido contra el mercado sino en su socorro; no como un poder exterior al capital sino como otro engranaje de la acumulación capitalista. En lugar de forzar al capital a aceptar una ‘quita' sobre sus activos valorizados en forma ficticia, aplica esa ‘quita' a los explotados en un intento de rescatar el capital ficticiamente inflado por la especulación. En lugar de liquidar el capital excedente y reordenar las proporciones entre el capital acumulado, de un lado, y la capacidad adquisitva del consumo, del otro, ha incrementado la desproporción entre uno y otro, mediante el ‘estímulo' a nuevos gastos de inversión. Ha autorizado que los bancos contabilicen sus activos incobrables a sus precios de adquisición y no a los precios desvalorizados de mercado, para mantener una pléyade de ‘bancos zombis', sostenidos por fondos públicos o emisión de moneda, y ha bloqueado el mecanismo capitalista de la quiebra y el ‘default' y la ‘quita' de los estados.


Se trata de un intento de socorro del sistema ‘neoliberal', negando los principios básicos del capitalismo y del ‘neoliberalismo. Pero al operar de esta manera, impide la recreación del crédito y una salida capitalista a la crisis. Al vetar el default estatal, ha creado ‘estados zombis', que deben ser tutelados como protectorados por otros estados. Al separar las esferas ‘públicas y privadas', como si no fueran dos caras de la misma moneda, ocultando con ello los lazos indisolubles entre ellos en el engranaje de la acumulación capitalista, la izquierda que se reivindica marxista contrabandea un keynesianismo que ha sido completamente refutada en el desarrollo de la propia crisis. El keynesianismo, sin embargo, no pretende prevenir ...



15 de abril de 2010

Posando con Obama

El precio de una foto

Nota de tapa de Prensa Obrera, periódico del Partido Obrero, Nº 1124

Los Kirchner podrán posar de "nacionales" en la tribuna local. Pero, en Washington, la realidad los pinta de cuerpo entero. En esa otra tribuna, Obama consiguió el apoyo de los K al monopolio nuclear del imperialismo y sus aliados.

Cristina le llevó al presidente yanqui otro regalo jugoso: el nuevo canje de deuda, que asegura beneficios del 100 por ciento a los usureros de Wall Street.
Obama se llevó todo a cambio de una foto. Pero con fotos no comemos.



Por eso, los obreros de la alimentación, los de la carne, los metalúrgicos y los del subte, entre tantos otros, hacen oír su voz.
  • Deuda externa, no
  • Salarios, sí
  • No a gobiernos capitalistas, sí a un gobierno de trabajadores.

14 de febrero de 2010

La crisis capitalista: el capítulo griego

Una piñata que no es sólo griega

Por Jorge Altamira

Por fin la prensa financiera internacional dejó de jugar con la rúbrica previsible de “la tragedia griega” y decidió llamar a las cosas por su nombre. La nueva etiqueta (“piñata griega”) la estampó el individuo menos pensado, precisamente porque conoce mucho de arrebatos y rapiñas: fue director consejero del fondo especulativo Long Term Capital Management, cuyos manejos casi derribaron al sistema financiero norteamericano en 1998 (Financial Times, 11.2.10). De manera similar, las finanzas griegas están siendo sometidas a un ataque especulativo furioso, que deberá desembocar en una cesación de pagos abierta o disimulada.

Es que lo fundamental de la crisis griega no consiste en sus déficits fiscales sino en la situación de bancarrota de sus acreedores –la banca internacional–, que afecta en especial a la de Alemania, Francia y la propia Grecia. Ocurre algo parecido al derrumbe de la banca norteamericana que se expuso a los créditos hipotecarios, sólo que ahora las hipotecas están formadas por la deudas pública de los estados de la Unión Europea, que suman unos dos billones y medio de euros –o sea casi cuatro billones de dólares–.

El desequilibrio de las cuentas griegas consiste, por sobre todo, en una creciente acumulación de facturas impagas a los proveedores y contratistas nacionales –algo que en Argentina es también un deporte nacional–; el área afectada que los diarios señalan con mayor frecuencia, es el de la salud, que depende fuerte de servicios privatizados y de los pulpos farmacéuticos. Pero esta es un versión interesada, pues aún mayores son los gastos para represión y militares, toda vez que Grecia ha sido puesta al frente en la llamada ‘guerra global contra el terror’ y es también una base de operaciones hacia el Medio Oriente. El déficit de 40 mil millones de dólares (un 13% del PBI) significa que esos gastos duplican los ingresos fiscales corrientes. Como se puede ver, no hay ninguna posibilidad de que Grecia salga del atolladero mediante un ajuste fiscal, pues su magnitud hundiría a Grecia en una recesión sin precedentes.

De cualquier modo, el déficit fiscal no es tampoco lo más grave, pues más abultadas aún son las llamadas ‘necesidades de financiamiento’, unos 70 mil millones de dólares (20% del PBI) que corresponden a los vencimientos de capital de la deuda pública, de 400 mil millones de dólares, que se concentran en 2010. La cuenta de intereses, de 5.5 mil millones de dólares, equivale al 15% de los ingresos del fisco. Antes de abril próximo Grecia deberá cancelar 25 mil millones de dólares en concepto de amortización del capital de la deuda. Esto quiere decir que el Estado griego se ha endeudado con la banca internacional a plazos muy cortos. Este es el núcleo duro de la crisis, que transforma a la crisis fiscal en una crisis bancaria internacional. La mayor parte de esta deuda se encuentra en poder de la banca de Francia y de Alemania, que además tiene fuerte participación e incluso el control de los principales bancos de Grecia. Así como la crisis de las hipotecas cruzó el Atlántico debido a la compra de bonos garantizados por esas hipotecas por parte de bancos europeos (Societé General, Deutsche Bank, etc.), ahora, dice The Economist, “los diez mayores bancos de Estados Unidos tienen una exposición total en deuda de Irlanda, Portugal, España y Grecia de 176.000 millones de dólares”. Más importante, incluso, como veremos enseguida, es que una porción significativa de ella se encuentra en el Tesoro del Banco Central Europea, que tomó esa deuda como garantía de los prestamos que otorgó a la banca que opera en ese continente.



Crisis fiscal del Estado y la crisis bancaria

Cuando la prensa habla del “rescate de Grecia”, está distorsionando los hechos, pues la quiebra Grecia apenas disimula la de sus bancos acreedores. Ocurre que estos bancos no reúnen las condiciones para reestructurarlos plazos de la deuda griega y disipar la amenaza inmediata sobre el euro y la Unión Europea, debido a que han financiado a Grecia con su propio endeudamiento a corto plazo en los mercados internacionales (¡lo que quieren hacer precisamente los K con el canje y el Fondo del Bicentenario!) y fundamentalmente ante el Banco Central Europeo, convertido en una suerte de especulador de última instancia, a igual título que los restantes Banco Centrales. El BCE tenía abierta, hasta diciembre pasado una ventanilla de créditos para los bancos, a cambio de bonos de los Estados (incluso de baja calificación crediticia), a una tasa de interés de ganga (alrededor del uno por ciento). En lugar de utilizar esta facilidad para reanudar el flujo del crédito a la producción, la banca internacional lo utilizó para especular en las Bolsas, con la deuda pública y con operaciones de corto plazo en los llamados mercados emergentes. De la ganga financiera se ha pasado a la crisis como consecuencia de la decisión del BCE de terminar con la subasta de créditos a los bancos y con el cese de la aceptación de títulos del Estado de baja calificación. Como ocurriera con el derrumbe financiero de 2007-8, la crisis fue desencadenada por la tentativa de poner un control sobre la especulación financiera que había sido alentada por esos mismos bancos centrales. Esta ganga financiera, con el pretexto de evitar la quiebra bancaria. En resumen, la situación fiscal ha entrado en crisis como consecuencia de la continua crisis bancaria o financiera, y no al revés.

La caracterización de la crisis queda más clara cuando se observa que el sistema financiero (bancos, fondos, compañías de seguro) tiene un ‘apalancamiento’ (proporción entre capital y fondos propios, por un lado, respecto a inversiones y créditos, por el otro) de 1 a 30 y hasta 60. Esto significa que los bancos compraron bonos con un múltiplo enorme de dinero ajeno, o sea sin respaldo. Se repite aquí el mecanismo que detonó la bancarrota de hace un año con los créditos hipotecarios y obligaciones de corporaciones, pero en esta oportunidad con un papel sin precedentes del Estado. El Estado reemplaza ahora a los deudores hipotecarios y corporativos de hace un año, pero reemplaza también a los proveedores de fondos de los bancos, mediante la emisión monetaria de sus bancos centrales. Dos puntas tiene el camino y en ambas aparece el Estado para que los bancos ejerzan una función de mediación parasitaria. En síntesis, la deuda de países como Grecia, España, Portugal o Irlanda (pero especialmente de Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña) se encuentra en poder de los bancos centrales de ese conjunto de estados: la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y los Bancos de Inglaterra, de Japón… ¡y de China! Este es el resultado que han obtenido los que cantan las loas al remedio de la intervención estatal. Como quiera que ninguna de las deudas del pasado ha sido cancelada (hipotecarias, corporativas, créditos al consumo, etc.), el ‘plus’ de la deuda fiscal ha creado una situación financiera mundial varias veces más explosiva.

O sea que el nivel de ‘apalancamiento’ (¡desendeudamiento!) no cambió, a pesar de que ese era el objetivo declarado de los gobiernos para salir de la crisis. Pero si antes los bancos recaudaban fondos mediante la emisión secundaria y sucesiva de bonos, que se encontraban ‘respaldados’ por créditos originados en el comercio o la industria, ahora los fondos fueron provistos por los subsidios fiscales y, principalmente, mediante la emisión de moneda y garantías de los bancos centrales.

Para ‘apalancar’ a la nueva especulación financiera, los bancos centrales mismos tuvieron que ‘apalancarse’ – o sea ¡crear moneda de la nada! La Reserva Federal creó de la nada un pasivo de dos billones y medio de dólares, que prestó a los bancos. La situación es similar en casi todos los países de Europa, por eso es irrelevante que se pretenda ningunear la importancia de Grecia con el argumento de que representa solamente el 2.8% de la economía del euro. En todos los miembros de la eurozona y fuera de ella, el déficit fiscal ha crecido en forma exponencial, aún más que en Grecia, pues por ejemplo España entró a la crisis, en 2007, con superávit del 3% y cerró 2009 con un déficit del 9% del PBI; está previsto que su deuda pública arribe al 70% del PBI, en 2010, o sea que se acercaría al billón de dólares. Pero tampoco aquí la cuestión fiscal es la crucial (ingresos versus gastos). En el caso de España, los incumplimientos en el cobro de la cartera de créditos inmobiliarios se han triplicado, por un monto equivalente al 9% del PBI, o sea que los bancos no están en condiciones de seguir refinanciando la deuda pública del Reino de Juan Carlos, el cual también tiene vencimientos abultados a corto plazo. Los diletantes recuerdan que la vieja monarquía española cayó, en 1931, luego de una elección municipal, pero el elemento decisivo fue el golpe mortal que le propinó a la dictadura de Primo de Rivera y Alfonso XII la bancarrota del ‘30. Una situación más grave aún atraviesa otro Reino, el Unido de Gran Bretaña, cuyo déficit fiscal, del 15.1% del PBI, y sus necesidades de financiamiento, de cerca del25% de ese mismo PBI, solamente parecen aliviadas por la circunstancia de que Inglaterra puede emitir libras y permitir, hasta cierto punto, su desvalorización. Pero lo que los ingleses no podrán lograr de ningún modo es compatibilizar la emisión de libras y la devaluación con la conservación de la relevancia financiera de la City de Londres, cuyas transacciones representan el 25% del total de su PBI.

Repitamos: la causa subyacente de la crisis no fue, en absoluto, la revelación de que las cuentas públicas griegas estaban dibujadas (contabilidad creativa) y que el déficit fiscal era mayor al anunciado. Los servicios de inteligencia de los Estados y de los bancos no pueden ser engañados sobre este punto. Cuando una empresa semi-estatal de Dubai declaró, hace poco, el default parcial de su deuda, también soberana, había quedado en claro que la causa no era la falta de recursos públicos (Dubai es un emirato petrolero), sino una incapacidad de los bancos para reestructurarla. Lo caracterizamos como ‘un síntoma, no un caso aislado’. Dejó al desnudo la prosecución y profundización de la crisis financiera que estalló en julio de 2007 con el colapso de Bear & Sterns, y que explotó, en septiembre de 2008 con la quiebra de la banca de inversión Lehmann Brothers y el rescate del pulpo de los seguros AIG.

Los bancos centrales inyectaron sumas varias veces billonarias (millones de millones), por diversas vías, para evitar la quiebra generalizada de los bancos. Con este rescate se pretendió también una nacionalización integral (‘provisoria’) del sistema financiero. Así se financió la absorción de Bear Stearns, Merril Lynch, Wachovia, etc., por otros bancos, y la sobrevivencia del Citi o de Goldman Sachs y Bank of America. Las principales medidas que se utilizaron fueron las compras de los activos devaluados e invendibles de los bancos a precios de libros o a un precio artificial basado en ‘modelos matemáticos’; la compra masiva de títulos públicos y de hipotecas o de títulos garantizados por hipotecas de propiedades desvalorizadas; el otorgamiento de garantías a los bancos; la reducción a casi cero de las tasas de interés de los préstamos de los bancos centrales a los bancos privados – y hasta operaciones declaradamente fraudulentas como el resarcimiento integral de los créditos de los bancos como el Deutsche y Goldman Sachs afectados por la quiebra oficial de la aseguradora AIG.

La nacionalización frustrada y sus consecuencias

Esta emisión gigantesca de dinero dio lugar a un fenómeno conocido como ‘carry trade’, que tiene lugar cuando los bancos obtienen dinero a tasas bajas en determinada plazas financieras para prestar o invertir a tasas o rendimientos muy superiores en otras. El ‘carry trade’ es siempre una operación de corto plazo, para prevenir cualquier reversión de la situación. Se estima que solamente el ‘carry trade’ en circulación, originado en los dólares que la Reserva Federal prestó a tasa casi cero a los bancos de Wall Street y el originado en yenes japoneses a tasas similares es, actualmente, de cuatro billones de dólares. Si este dinero se retirara de, por ejemplo, Brasil, otros países de Latinoamérica, o del sudeste asiático o India, simplemente podría provocar un cataclismo. Esos países, por ironía, son reputados sólidos precisamente ¡por haber sido receptores de un dinero tan volátil!

Esta reversión ya está ocurriendo. Pero el ‘carry trade’ no se limita a operaciones entre monedas diferentes: la financiación a tasa casi cero de los bancos europeos, por parte del BCE, para especular con deuda pública es una manifestación de ese mismo proceso. O sea que las sumas involucradas en estos negocios especulativos, en medio de una formidable crisis industrial, son sencillamente enormes. Es claro ahora el desenlace que tuvo, a fines de 2008, el debate sobre la ‘nacionalización temporaria’ de los bancos, como pregonaban algunos economistas en boga; la alternativa a esa nacionalización ha sido la financiación de un nuevo ciclo de especulación, dentro de la crisis, y la reanudación de las bancarrotas, pero ahora comprometiendo la solvencia de los Estados que deberían oficiar como rescatistas de última instancia del capitalismo. La nacionalización generalizada temporaria había sido presentada como un medio para recomponer el crédito, con métodos dirigistas, hacia inversiones promovidas por el propio Estado. Las nacionalizaciones, sin embargo se hubieran debido generalizar entre los países para evitar un dislocamiento financiero internacional y para coordinar la reactivación. Lo que en abstracto hubiera sido una salida capitalista a la crisis, en concreto habría debido vencer la resistencia de los capitales individuales y de los intereses contrapuestos de los diferentes Estados imperialistas. El plan de rescate que salió en definitiva fue impuesto directamente por Wall Street para su propio salvataje contra las propuestas nacionalizadoras de los economistas académicos.

Los derivados financieros

La crisis europea, más que griega, también ha vuelto a poner en circulación un proceso que caracterizó al desenlace de la crisis a partir de septiembre de 2008. Nos referimos a una operación especulativa de grandes proporciones, que apuesta a la cesación de pagos de los países en crisis, en primer lugar la propia Grecia.

Han explotado los contratos de seguros contra un default (CDS en la jerga financiera). Ocurre que estos contratos no los compran, ni sólo ni principalmente, aquellos que quieren proteger sus inversiones colocadas en bonos o títulos de los países cuestionados, sino que lo hacen los especuladores en general para obtener un beneficio (cobrar el seguro) de la caída del Estado en cuestión. Fue lo que ocurrió con Lehmann Brothers y AIG, y antes con otros bancos: una onda de capitalistas muy bien forrados que apuestan a la quiebra del capitalismo, para resarcirse ellos de la quiebra capitalista(a esto se refiere la ‘piñata’). El encarecimiento de este seguro como consecuencia de la especulación, tiene como resultado una caída del valor de la deuda pública que se asegura, y esta caída de la cotización de la deuda pública encarece su refinanciación y la imposibilita, y apresura su derrumbe. Los especuladores a la baja de la deuda descuentan que la incapacidad de los aseguradores para pagar los seguros será cubierta por el estado, como ocurrió cuando quebró la norteamericana AIG. Pero son numerosos los casos en los que los especuladores solamente pudieron cobrar un 20% del seguro -¡y aun así ganaron plata! Es que los especuladores operan con dinero al margen – ponen un monto mínimo para adquirir los bonos contra default.

Los bancos que han vendido estos contratos de seguros de la deuda griega son fundamentalmente los bancos griegos, que sin embargo no tendrían ninguna posibilidad de pagar esos seguros en caso de default. Se trata obviamente de que apuestan en sentido inverso: de que el default no se produzca por la intervención de la Unión Europea, en cuyo caso esos bancos podrían quedarse con las jugosísimas primas que cobran por esos seguros. Pero en la medida en que el ‘riesgo soberano’ se expande a todos los países, también crece, por parte de los bancos, la demanda de seguros contra default y las primas que hay que pagar por ellos. “La demanda está sobrepasando la oferta”, advierte el Financial Times (11.2), que también añade: “Un incremento en el costo del seguro de la deuda de Estados Unidos o el Reino Unido produciría sacudidas que obligarían a los bancos a poner coto a estas operaciones”. Pero, en este caso, se cerrarían los mercados financieros y la financiación de la deuda pública, y quedaría replanteado el tema de la nacionalización.

La especulación capitalista contra el capitalismo pone de manifiesto la tendencia fundamental de toda crisis capitalista a la imposibilidad de una salida sin una quiebra más o menos masiva de capitalistas, con la consiguiente destrucción de riqueza social y fuerzas productivas, y el aumento del desempleo y de la pauperización. La tendencia objetiva al derrumbe se manifiesta como una competencia entre capitales, y toma el vigor de una ley de hierro. Contra ella chocan los rescates estatales y el mito del poder juratorio del intervencionismo. El keynesianismo no tiene recetas para esta ocasión: solamente ‘funciona’ en fases expansivas, no en fases contractivas, ya que el capitalismo en descomposición no garantiza el pleno uso de recursos y el pleno empleo ni siquiera en la fase ascendente de los ciclos. Fue inútil frente a la crisis del 30, pero sirvió como un arma de contención del proletariado insurgente luego de la última guerra mundial,

A este nivel de la crisis resuena como un latigazo la advertencia de Lenin: las disputas capitalistas se resuelven por medio de la fuerza, no como creen algunos por el mecanismo del mercado –que no es otra cosa que la pantalla que oculta una lucha anárquica que se desarrolla a espaldas de los pizarrones electrónicos de los Mercados de Valores. Por primera vez, en este cuadro de ataque especulativo contra España, Grecia e incluso Gran Bretaña, han aparecido las operaciones que apuestan a la desvalorización del propio euro, con la expectativa de que las operaciones de rescate ni siquiera salgan de las carpetas. En esta timba financiera mundial, se produce el sugestivo caso de que la prensa inglesa está apoyando el no pago de la deuda por parte de Islandia, que solamente puede interpretarse como una operación para desvalorizar la libra esterlina y beneficiar a los que han apostado en esa dirección con contratos de ventas futuras de libras.

En el desarrollo de la crisis griega ocurrió un incidente altamente ilustrativo del impasse general desatado por la crisis. El banco de inversión Goldman Sachs armó un paquete de compra de la deuda pública de Grecia por parte de China (que podía llegar a los 25 mil millones de dólares). Grecia fue presionada, sin embargo, a rechazar esta ‘ayuda’, porque China reclamaba, a cambio, la posibilidad de convertirse en accionista de referencia de un banco griego y de partes de la industria naviera. La burguesía griega se inclinó a defender sus propios ‘intereses nacionales’ aún a riesgo de provocar una hecatombe fiscal, financiera y social. El rechazo a la oferta de China se suma al antecedente no tan lejano de la prohibición para que China pudiera comprar una petrolera en Estados Unidos y otras inversiones de relevancia industrial en Estados Unid! os; recientemente, España vetó la posibilidad de que un fondo soberano de China adquiriera YPF a Repsol. Se trata de manifestaciones altamente ilustrativas de las contradicciones internacionales y del impasse en que se encuentra la crisis mundial. En primer lugar, sirve para demostrar que no es suficiente tener reservas internacionales para tener capital, pues las primeras no pasan de un capital-dinero que se limita a cobrar intereses. China podrá tener dos billones y medio de reservas en divisas, pero no por ello tiene capital, pues para ello esas reservas deben ser capaces de apropiarse de fuerza de trabajo y crear plusvalía, no solamente cobrar un interés. En segundo lugar, queda claro que la capacidad cancelatoria de los dólares tiene límites severos; sirve para adquirir mercancías norteamericanas, o sea mercancías que compiten con las de China, pero no para adquirir capitales, o incluso realizar inversiones de capital, que tendrían que competir en el saturado mercado norteamericano. No ocurre, en cambio, lo mismo, con los capitales occidentales en China, donde no cesan de ingresar a capitales chinos, adquirirlos o iniciar inversiones. Esta limitación al poder cancelatorio del dólar, cuando el mercado mundial se encuentra sobre saturado de reservas en dólares, equivale a una declaración de default parcial por parte de Estados Unidos, y pone de manifiesto la tendencia a la desvalorización del dólar. China solamente puede realizar inversiones industriales en naciones periféricas o como socio minoritario, sin poder de decisión; de nuevo, solamente como cobrador de intereses o de dividendos. En Estados Unidos, las inversiones chinas en sectores privados no pasarían de los nueve mil millones de dólares – siempre participaciones minoritarias de capital. La condición del dólar como supuesto dinero universal está cuestionada, toda vez que hay un veto total para la adquisición de capitales contra el país que tiene las mayores reservas en dólares del planeta.

Un episodio

En definitiva, a fuerza de rumiar en torno a la crisis europea, se corre el riesgo de perder la visión del cuadro en su conjunto. La prensa internacional da la impresión de haber olvidado que la ronda actual de caída de las Bolsas y de las deudas públicas que han puesto en crisis al euro y a la Unión Europea, comenzó el año pasado desde bastante lejos de Europa, cuando China puso límites al monto de créditos de su sistema bancario para frenar la especulación bursátil e inmobiliaria desatada por sus medidas de rescate financiero y fiscal. Hace 48 horas, el Banco Central de China reforzó estas medidas.

También en China las operaciones oficiales de rescate iniciaron una nueva onda especulativa, o sea que no resolvieron ninguna de las cuestiones estructurales de la crisis. Además de reiniciar una nueva onda fuerte de especulación en la Bolsa y en el mercado inmobiliario, el dinero del rescate fue destinado a acrecentar una capacidad productiva industrial que ya es excedente en el mercado mundial. El abaratamiento de la inversión por parte del dinero del Estado ha acentuado la tendencia a la sobreproducción, y a la caída de los precios y de la ganancia, y por consecuencia a la desvalorización de los capitales en cuestión. Como el Estado chino es un vendedor neto de suelo urbano (algo que no ocurre fuera de los países en restauración capitalista o en naciones atrasadas con elevada propiedad fiscal), la especulación inmobiliaria ha servido también p! ara apresurar la concentración de la propiedad y la carestía urbana.

Esta ‘burbuja’ financiera e industrial es la contrapartida de las enormes reservas en dólares que ha acumulado China. No solamente ingresa capital del exterior sino que China ha debido emitir una enorme deuda interna con los bancos para absorber el dinero local creado por la entrada de dólares. No hay evidencia más clara de atascamiento en la circulación del capital que la acumulación desorbitada de reservas extranjeras. China se encuentra más cerca del epicentro de la crisis actual que Grecia. No es casual que tendencia a la baja en las Bolsas, en 2010, haya comenzado con el anuncio de las medidas de restricción del crédito por parte de China. Cuando se observa el desarrollo que ha tenido la crisis mundial a partir de los rescates implementados por los Estados capitalistas y, en especial, sus bancos centrales, resulta más claro que nunca que el Estado no reúne ni puede reunir las condiciones financieras para salvar al capitalismo, pues el capital es la base del Estado, no éste el fundamento del capital.

El estado es el bastión del capital como órgano de dominación y represión. Con esta capacidad, no en virtud de una capacidad financiera, puede imponer a las clases explotadas todos los sacrificios necesarios para restablecer la acumulación capitalista y todos los reordenamientos sociales y políticos necesarios para ellos. El supuesto remedio representado por la llamada intervención del estado es una fantasía de centroizquierdistas a la caza de recetas que preserven el capital. De la bancarrota actual no se puede salir con el aumento de la demanda agregada, pues ella entrañaría más gasto y déficit fiscales. De manera inversa, el corte a los gastos sociales y a los salarios acentuará la recesión y la crisis fiscal. Al final del camino el resultado es el mismo: el capital necesita destrucción de recursos y mayor vulnerabilidad d! e la fuerza de trabajo para salir de la crisis mediante una nueva concentración de capitales a nivel internacional.

Una palmada en la espalda

Lo que se acaba de decir se ve claramente en el manejo de la crisis de Grecia y de España por parte de la Unión Europea. A pesar de que están advertidos del incremento de la tendencia al default de ambos países y de los enormes vencimientos que tiene Grecia en abril próximo, los gobiernos de la UE han decidido limitarse a dar una declaración de respaldo. La razón es meridiana: antes de anunciar un rescate quieren que los gobiernos respectivos impongan los planes de ajustes a sus explotados, en particular el aumento de la edad de retiro y las privatizaciones (También están ejerciendo una presión para que Grecia, España y Portugal vendan sus reservas de oro). Estas exigencias tienen que ver con un planteo más general, que se manifiesta en la coincidencia que existe en las cúpulas de los Estados y en los capitalistas de que la quiebra de los sistemas de salud y de jubilación es sólo una cuestión de tiempo, ¡no tienen salida ni siquiera privatizándolos, pues la crisis financiera ha llevado a la quiebra, en primer lugar, a los fondos de jubilación privada! La pelea por la reforma de la salud en Estados Unidos demuestra que lo mismo vale para la protección sanitaria. La Unión Europea está tanteando la vía de la confrontación, con la expectativa de imponer sus planes contra las masas en los marcos democráticos. Fue lo que intentó el gobierno de De la Rúa a principios de 2001, bajo el ministerio de López Murphy. Es lo que ha hecho la UE en los países bálticos, Ucrania y Hungría, donde ha impuesto planes draconianos – la producción industrial de Letonia ha caído un 38% en el último trimestre Si el ajuste no tiene la profundidad que le reclaman los estados capitalistas, Grecia irá a la cesación de pagos, para reestructurar su deuda en nuevas condiciones. Los gobiernos de Francia y Alemania no irán al rescate de Grecia sino de sus propios bancos, que cuentan con la garantía de sus respectivos bancos centrales. Lo cierto es que Grecia no puede evitar la cesación de pagos; la única duda es la forma que tendrá el default, por ejemplo si se hará dentro o fuera de los marcos de la Unión Europea. Alemania y Francia deben cuidar su corral, antes de pensar en socorros. Previmos al comienzo de la crisis, en julio de 2007, que su primera víctima sería la UE. Añadamos simplemente que, dada la presencia de la banca griega en los Balcanes, los países de la ex Yugoslavia habrán de saborear primero el tornado de la crisis, si es que alguna vez verán los frutos de la integración.

Estados Unidos empantanado

Incuestionablemente, el corazón de la crisis continúa estando en los Estados Unidos, donde el crédito está parado, el valor de la propiedad inmobiliaria sigue cayendo y los desalojos, aumentando. La mentada reactivación industrial se basa en una recomposición limitada de inventarios –no en un viraje de la inversión o el consumo. El Wall Street Journal habla incluso de una desarticulación de la cadena industrial como resultado de la desaparición de tercerizadas, subcontratistas o redes de ventas, que el columnista de Clarín, Jorge Castro, disimula con referencias a cambios en los patrones tecnológicos. La situación de las dos enormes agencias de crédito hipotecario (Fanie Mae y Freddie Mac) es de completa bancarrota: pérdidas de 200 mil millones de dólares y activos inflados por cuatro billones de dólares. De este modo, el presupuesto federal, con un déficit previsto 1.8 billones de dólares, es lo más parecido a un dibujo, porque no incluye a estas agencias hipotecarias. A esto hay que sumar la bancarrota de ocho estados, incluida California, que la prensa internacional ha asimilado a los estados europeos que encabezan el ranking de la crisis. La desocupación oficial en las grandes ciudades de California es del 27% de la población activa. “Yes, we can”.

El viraje a la baja en la Bolsa de Nueva York, que comenzó con las restricciones de crédito en China, se volvió a convulsionar con los avatares griegos, lo cual demuestra la correa de transmisión que liga al sistema bancario y las deudas públicas a través del financiamiento espurio de los bancos centrales.

El desarme de las operaciones de ‘carry trade’, con el consiguiente reflujo del dinero hacia el dólar y el yen, ha desatado una corriente de devaluaciones monetarias, en la que el euro ha sido especialmente afectado. Pero en la fila también se encuentra Brasil; una devaluación significativa del real brasileño obligaría a los K pedir el Fondo del Bicentenario al FMI. La devaluación del euro ya ha precipitado una corriente especulativa que apuesta a la baja; si esta tendencia se confirmara se asistiría a una revalorización del dólar y del yuan chino, que reforzaría las presiones a una guerra comercial, pero, por sobre todo, se vería una desvalorización de las carteras bancarias de Europa y la posibilidad de una huída del euro y de una crisis monetaria internacional – el punto más alto de cualquier crisis.

Muchos interpretan que la evolución negativa del euro y la irrelevancia internacional del yen como moneda de reserva demuestran la fuerza inquebrantable del dólar y de los Estados Unidos, refugio último del capital mundial. Se trata, sin embargo, de una interpretación simplista: lo último que necesita Estados Unidos es que la demanda mundial de dólares caiga, que retornen los dólares en circulación en el exterior y que este reflujo de capitales provoque una nueva onda especulativa interna. En realidad, un derrumbe de las monedas rivales del dólar sería una premisa para el derrumbe del dólar, afectado por la enorme emisión provocada por las operaciones de rescate. Esto es lo que explica la demanda de oro con fines de acumulación monetaria – incluso después de una venta de una porción de reservas de oro por parte del FMI.

Una parada intermedia, todavía

Como puede apreciarse, la bancarrota capitalista se encuentra en pleno desarrollo. Como corresponde a la naturaleza del capitalismo, su curva es zigzagueante y se entrelaza con crisis políticas y luchas sociales cada vez más agresivas. Todas las clases sociales sufrirán las consecuencias de este desarrollo y se verán obligadas a adaptar sus conductas a las nuevas circunstancias. No es casual que en Italia haya numerosas ocupaciones de fábrica y que se produzcan grandes huelga generales, como ha ocurrido en Turquía y comienza a ocurrir en Grecia o que, en Estados Unidos, haya surgido “el partido del té”, una ‘reunión social’ de tendencias fascistas, mientras las crisis políticas avanzan país por país.

El punto más importante es, sin embargo, la desintegración de su tendencia histórica de fondo, que es el desarrollo del capital ficticio. El capital ficticio no es el capital mismo sino su representación o forma derivada de él, bajo la forma de acciones, títulos de deuda pública y privada. En las últimas décadas, este desarrollo se completó con segundas y terceras formas de derivados, que permiten intercambiar entre si todas las formas de ese capital ficticio. El capital ficticio permite que el capital se pueda transar con mayor facilidad, y que con ello aumente la rapidez de su circulación, que es uno de los factores fundamentales del aumento de sus beneficios. Obviamente, la forma desarrollada del capital ficticio es la forma última del capital, cuando éste ha perdido su forma concreta y su forma de propiedad individualizada, y cuando el capitalista se ha transformado en un parásito absoluto, que prospera por medio de la transacción de papeles. Este capital ficticio, sin embargo, creó la ilusión de que el capital se había despojado de todas las trabas para su desarrollo, pues podía recrearse a sí mismo y crear los mercados para esa reproducción, incluso que se independizaba de la creación de plusvalía, única vía en el capitalismo de creación de valor. La manifestación más contradictoria de este capital ficticio fue el desarrollo del crédito hipotecario y al consumo para compensar la tendencia a la caída de los ingresos personales de los usuarios. La expresión más abstracta de este desarrollo es la circulación de un dinero que no tiene valor propio, y que da toda la impresión de que es una creación ‘científica’, o sea caprichosa, de las autoridades de los bancos centrales. El mercado de ‘derivados’, la burbuja financiera de las últimas dos décadas, ha sido la manifestación de la dominación del capital ficticio.

Para algunos, la crisis actual no marca el ‘pinchazo’ del capital ficticio y, por lo tanto, una depresión histórica de la reproducción capitalista, sino, al revés, la crisis despejará el terreno para una expansión mayor aún del capital en su forma más abstracta. Si se considera el antecedente de la crisis del 30, esta expectativa es ilusoria, pues el capital recuperó la tendencia a su forma más abstracta de constitución social, solamente al cabo de 60 años, luego de una guerra mundial sin precedentes y revoluciones sociales colosales, y finalmente como consecuencia de una reversión extraordinaria de las conquistas sociales y estatales ganadas por la clase obrera mundial.

Ahora, como lo hace notar una columnista del Financial Times, ese mercado está totalmente paralizado: los bancos no consiguen dinero a cambio de la colocación de los títulos de deuda que tienen en su poder. Los bancos centrales están cumpliendo esta función, con las consecuencias descriptas en este artículo. Asimismo, el oro, relegado a la condición de otra materia prima industrial más, levanta cabeza, como unidad de medida y reserva de valor. Medido en onzas de oro, el valor del capital que se cotiza en las Bolsas es mucho menor de lo que parece en dólares. Los llamados activos tóxicos no encuentran valor de mercado, y el valor que se pretende atribuirles, según modelos matemáticos, no es aceptado por casi nadie. En una palabra, el capital creyó que había superado a la ley del valor y que la economía podía funcionar en base a precios sin relación con el tiempo de trabajo social necesario para la producción de las mercancías correspondientes y sin relación con la capacidad de consumo final de las personas, y que podía crear su propio dinero subjetivo sin necesidad de materializarlo, objetivamente, en un producto social particular.

La crisis consiste en el estallido de estas contradicciones. Como lo explicó Marx: “…el crédito acelera la violenta erupción de esta contradicción –la crisis– y por este medio los elementos de desintegración del viejo modo de producción. Las dos características inmanentes en el sistema de crédito son, por un lado desarrollar el incentivo de la producción capitalista, el enriquecimiento a través de la explotación del trabajo de otros, hacia la forma más pura y colosal de apuesta y estafa, y reducir cada vez más el número de los pocos que explotan la riqueza social; por el otro lado, constituir las formas de transición hacia un nuevo modo de producción”.

En este cuadro histórico concreto, las etapas decisivas de la crisis aun están por delante. De un lado, como lo demuestran las políticas que se han impuesto o buscan imponerse en Grecia, España, Ucrania, Islandia, Irlanda, el Báltico y Portugal, el capital tendrá que enfrentar la resistencia de los trabajadores que habían asumido importantes conquistas sociales como derechos adquiridos. Se encuentra en desarrollo una colosal confrontación social. Pero más allá de este aspecto ineludible, el capital está forzado a buscar una salida en la colonización de los mercados que recientemente fueron recuperados para la circulación capitalista mundial. Hasta ahora, China y Rusia (pero especialmente China) fueron factores propulsores poderosos para el capital y la clave de la bóveda del gigantesco desarrollo de capital ficticio de las últimas décadas. Pero, al mismo tiempo, han intervenido como competidores en el mercado mundial y han acelerado la tendencia a la sobreproducción. De factores de reversión de la caída de la tasa de beneficio mundial, se han transformado en impulsores de una nueva curva descendente. La disputa entre Estados Unidos y China para que ésta abra más su mercado para los capitales internacionales y para que revalorice su moneda, el yuan, son el toque de clarín para proceder a una colonización integral, que ponga a disposición del capital los mil millones de trabajadores que aún se encuentran confinados en la pequeña producción agraria o en las empresas del Estado. Pero ni Rusia ni China son los estados previos a sus respectivas revoluciones. En el caso de China, por ejemplo, es la primera vez en quinientos años que enfrenta una crisis mundial con un estado unificado. El imperialismo no puede avanzar, como a principios del siglo pasado o en los años 30, por medio de la creación de regiones libres; más aún, China podría integrar con Corea y Japón un área económica rival de los Estados Unidos. China es una sociedad capitalista sui géneris, en transición, es mucho más que simplista reducir su caracterización a una categoría ultra general. Un razonamiento diferente, pero metodológicamente similar, se puede aplicar a Rusia, que tiene una de las reservas tecnológicas más importantes. La dialéctica de la desintegración de la forma última del capital incluye una nueva confrontación política internacional, con claros alcances revolucionarios, pues pondrá a prueba si la restauración capitalista en los ex estados llamados socialistas ha sido una salida de largo plazo para el capital, o el punto de partida de nuevas revoluciones sociales. Asimismo, Estados Unidos entra a esta gran crisis mundial con un agotamiento de los recursos que acumuló en su más o menos prolongado período de primacía. La lucha de clases en los Estados Unidos será uno de los centros políticos relevantes, si no el mayor, en la presente crisis mundial.

12 de febrero de 2010

8 de febrero de 2010

Jornada Nacional contra el pago de la Deuda Externa

conferencia de Prensa en el Correo Central
Se anunció la Jornada Nacional contra
el pago de la Deuda Externa

En el mediodía de hoy, frente a las oficinas del Correo Central, representantes de partidos de izquierda, organizaciones gremiales y estudiantiles, anunciaron la realización de una jornada nacional contra el pago de la deuda externa, para el próximo 12 de febrero. Desde el Correo, los dirigentes enviaron una carta documento al ejecutivo y al congreso, exigiendo «el cese inmediato del pago de la fraudulenta deuda externa».

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Allí, Marcelo Ramal, del Partido Obrero, declaró:
«Mientras negociaban el uso de las reservas para pagar la deuda, el kirchnerismo y sus opositores se han topado con la crisis mundial, a la que daban por superada. Frente a la nueva fuga de capitales que plantea esta crisis, Kirchner y Del Pont se parecen como dos gotas de agua a Redrado, que quería las reservas para sostener la salida de dólares. A esta confiscación en marcha, es necesario que le opongamos un programa por el salario, contra el pago de la deuda externa, la nacionalización del comercio exterior, el control de cambios y la banca bajo control de los trabajadores».

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Para comunicarse: Marcelo Ramal 15 56 90 19 43

31 de enero de 2010

La pelea para pagar la deuda (IV)

Acto del Partido Obrero 
en el sindicato de Canillitas
anuncian una «Jornada nacional contra el pago de la deuda externa»



«La actual crisis política tiene una raíz muy clara: después de que el kirchnerismo destinó los recursos del presupuesto, del Banco central y del Anses a pagar deuda, la Argentina vuelve a estar al borde de la cesación de pagos. Para gambetear un nuevo default, quieren disponer de las reservas con un decretazo. La oposición parlamentaria no se opone a este saqueo, sólo quiere que se procese a través del Congreso». Esto señaló Marcelo Ramal, dirigente nacional del Partido Obrero, en un acto realizado en la tarde del jueves 28 en el local de Canillitas, en la calle Moreno al 3300, donde se debatió la crisis política nacional y la cuestión de la deuda externa.



«Por lo tanto—continuó Ramal— oficialistas y opositores tienen un acuerdo de fondo: continuar pagando la carga usuraria de la deuda externa, a costa de la economía nacional y de los trabajadores. Por eso, no sorprende que estén urdiendo un pacto para pagar la deuda con las reservas». Ramal concluyó llamando a «desarrollar un camino independiente de los Kirchner, por un lado, y los Cobos, Carrió o Macri, por el otro. No hay salida sin el desconocimiento integral de la deuda usuraria y una transformación social a partir de los intereses de la mayoría que trabaja». En esa línea, anunció una «jornada nacional de lucha contra la deuda externa, que el Partido Obrero impulsa con diversas sociales, obreras, estudiantiles y partidos de izquierda, para el próximo 12 de febrero. La jornada consistirá en la realización de actos, marchas y radios abiertas en las principales ciudades del país. Por supuesto, también en Mar del Plata».

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21 de enero de 2010

La pelea para pagar la deuda (III)

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7 de enero de 2010

La pelea para pagar la deuda (II)

La culpa no es del chancho
Declaraciones de Altamira ante el decreto de necesidad y urgencia que
destituye e inicia acción penal al Presidente del Banco Central


La Presidenta ha decidido cargarse con las reservas del Banco Central y con su presidente, apelando al monstruo de los decretos de necesidad y urgencia creado por peronistas, radicales, socialistas y frepasistas en la Constituyente de 1994. La discusión sobre la constitucionalidad de estos atropellos es una cortina de humo, porque ese tipo de decretos es, en sí mismo, incompatible con un régimen constitucional. Los que hoy reclaman ‘calidad institucional’ son tan responsables del golpe del Ejecutivo como el matrimonio K. No en vano este régimen especial de decreto fue inventado por la dictadura militar brasileña instaurada en 1964, cuando se adornó a sí misma con un parlamento digitado. Ahora la cuestión es puramente política.

La destitución de Redrado es un recurso extremo para poner en vigencia, hasta 2011, un régimen que gobierna por decreto y veto. Es una extorsión a la banca internacional para que acepte a los K como el único interlocutor dispuesto a pagar en regla la deuda pública, canjear la que está en default y reiniciar un ciclo de nuevo endeudamiento. Redrado ha recibido el apoyo de los presidentes de los bancos centrales de Brasil y de la UE, y de los directores del Banco de Ajustes de Basilea.

Si el Congreso acepta el ultimátum, habrá sellado su impotencia por el resto del mandato. Pero el Congreso, que hoy está piloteado por Cobos, hará lo que decida la banca internacional. La oposición votó el Presupuesto 2010 que asigna los recursos para el pago de la deuda externa. Si hace un llamado a rechazar la destitución de Redrado por medio de un cacerolazo, habrá iniciado una acción golpista en función de los intereses capitalistas que representa. Luis Juez, un ex K del palo de Alberto Fernández, ya pidió el juicio político a la Presidenta.

La posición del Partido Obrero es rechazar el régimen de decretos de necesidad de urgencia y de vetos; rechazar el pago de la deuda externa, sea con fondos del Banco Central o con fondos presupuestados (impuestos, Pami, Anses); repudiar cualquier tentativa golpista de la oposición parlamentaria y llamar a los trabajadores a manifestarse en forma independiente por este programa.

7 de enero de 2010

Para comunicarse:


Jorge Altamira:15 44 23 78 73



La pelea para para pagar la deuda

comienzan el bicentenario con una pelea para pagar la deuda externa
Los K y el Banco Central: dos harinas del mismo costal

por Jorge Altamira

(editorial de Prensa Obrera nº 1114, periódico del Partido Obrero)

La decisión del gobierno de pagar (por ‘necesidad y urgencia’) vencimientos de la deuda externa con reservas del Banco Central ha desatado una crisis política en regla. Es que la decisión del presidente del Banco, Martín Redrado, de rechazar la medida y hacer lo mismo con el pedido de renuncia que le hiciera el Ejecutivo deja en el aire el decreto respectivo y traslada la decisión al Congreso. Esta sola circunstancia propina un golpe severo al sistema de decretos de necesidad y urgencia, pues precisamente se trata de que entren en vigencia sin la condición del trámite en el Congreso. Para un Ejecutivo que enfrenta una Cámara de Diputados opositora, esto significa un golpe durísimo. Se recrea, de este modo, el escenario de la Resolución 125 sobre la soja, pues el decreto en cuestión sería rechazado en Diputados y podría pasar lo mismo en el Senado, donde el gobierno solamente cuenta con una mayoría escueta. ¡Hasta podría ocurrir que desempate Cobos! Ahora habrá que ver si el Congreso se autoconvoca, si lo hace la Presidenta o si todo queda en el pincel hasta marzo. Se dibuja un posible escenario de ‘doble poder’ –nada menos que con los encargados de manejar el valor de la moneda. El régimen político se convierte en lo más parecido a la Selección Nacional de Maradona.

No se puede siquiera dudar de que la negativa de Redrado a renunciar –y su decisión de armar una ‘Anarquía del 20’ en el arranque del Bicentenario– tuvo en cuenta la composición del Congreso que surgió el 28 de junio pasado. Es decir que fue un golpe político articulado con las cabezas de la oposición parlamentaria. Si los K pensaron que aquel domingo se limitaron a perder ‘por un poquito’ en ‘una provincia’, ahora se han dado cuenta de que las palizas políticas no se pueden disimular con manipulación de números y que la falta de apoyo popular no se corrige con punteros.


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El Banco Central de los K

La circunstancia de que el ‘conflicto de poderes’ no tenga como protagonistas inmediatos al Congreso o a la Corte Suprema sino al Banco Central, que no es formalmente un ‘poder’ pero sí el guardián del Tesoro, no es menos relevante. Pone en evidencia quién tiene la sartén por el mango en una ‘democracia’. Los bancos centrales responden, en la mayoría de los países, a los intereses de la banca privada y del capital financiero; los bancos centrales de los países menores se manejan bajo la tutela de las bancas centrales más grandes. Los vínculos de Redrado con la Reserva Federal de Estados Unidos y con el Banco de Ajustes de Basilea son hartos conocidos. ¡La Argentina de los K integra el Grupo de los 20, o sea el conjunto de Estados encargados de monitorear el salvataje de la banca capitalista! A fines de 2008, la Reserva Federal bochó un intercambio de monedas con Argentina que habría servido para respaldar al peso frente a una corrida cambiaria (lo aprobó, en cambio, con México y con Brasil, mientras Argentina tuvo que recurrir a un canje devaluado de divisas con Brasil y con China). Dio como razón su negativa a financiar el déficit fiscal de Argentina y la estatización de las AFJP.

Este es el régimen de banca central que Kirchner construyó desde 2003, bajo la jerigonza ‘nacional y popular’. Ahora tiene que chocar con Redrado porque los ‘antiimperialistas’ K pretenden volver a pagar la deuda usuraria con reservas, mientras los proimperialistas se oponen. ¡Qué tal!

Contratistas y banqueros

Los K quieren pagar deuda externa con reservas; Redrado les ha dicho que lo pueden hacer saliendo a buscar nuevos préstamos, para lo cual tienen que arreglar la deuda impaga con los llamados bonistas y con el Club de París. Los K, que ya dijeron mil veces que harían precisamente eso, ahora le responden que la nueva deuda es mucho más cara que lo que rinden las reservas, de modo que el país saldría ganando al pagar esa deuda con reservas. Redrado les retruca que pagar con reservas deja libre recursos para aumentar el gasto fiscal, lo cual desataría una inflación aún mayor a la ya existente y un aumento considerable de las tasas de interés en todos los niveles. Argumento va, argumento viene, no se trata, sin embargo, de un enfrentamiento de doctrinas: los K quieren reservar el dinero del presupuesto para socorrer a contratistas y proveedores del Estado; Redrado quiere las reservas para garantizar una nueva salida eventual de capitales de Argentina. Redrado tendría, además, la sospecha de que los K pretenden hacer otras incursiones futuras en el tesoro del Banco, si el monto de reservas crece, para hacer alguna ‘nacionalización bicentenaria’, como sería el caso de la compra hasta el 50 por ciento de las acciones de YPF-Repsol (los accionistas de la constructora SacyrVallermoso, en Repsol, están desesperados por vender para hacer frente a sus quiebras). El uso de las reservas para estos fines es vivamente apoyado por el dúo Solanas-Lozano.

Como se ve, la disputa que se ha abierto tiene que ver con la dirección de los negocios capitalistas y el manejo de la crisis (¡ambos se esmeran por pagar la deuda usuraria!) –de ningún modo por atender el interés nacional. Las reservas del Banco Central que se estimen excedentes deberían integrar un Fondo Público, controlado por los trabajadores, para obras industriales y de infraestructura que aseguren el pleno empleo y el desarrollo de las fuerzas productivas.

Haz lo que yo digo

La Reserva Federal ha inyectado billones de dólares en empresas capitalistas y en la compra de títulos públicos e hipotecas –probablemente unos tres billones de dólares–, y aun deberán emitir más para enjugar las pérdidas que aún no se han contabilizado. Desde hace unos quince años existe en su seno un Equipo de Protección contra Caídas (Plunge Protection Team) destinado a comprar acciones para evitar los derrumbes en la Bolsa o apuntalar las alzas. Los alcahuetes de la Reserva Federal en Argentina no pueden presentarla como modelo o decir que no salga al socorro del Estado y de los capitalistas. Los K han demostrado ser los mejores alumnos de Bernanke y del Citibank.

La gigantesca emisión de dólares ha inflado las reservas de todos los países, que por eso quieren deshacerse de ellos a cambio de otras monedas, oro o inversiones. Desde el punto de vista de la crisis mundial, el mantenimiento de reservas elevadas financia el rescate norteamericano en perjuicio del resto del mundo.

Expropiación de jubilados y trabajadores

El enfrentamiento en torno de las reservas del Banco Central sirve de pantalla para ocultar lo realmente grave: que el 35-40% de la famosa deuda externa se ha transformado en deuda interna con la Anses y el Banco Central, principalmente. En efecto, el gobierno ‘nacional y popular’ les ha pagado a los usureros con sucesivas hipotecas sobre las jubilaciones y los ingresos fiscales futuros por cerca de 50 mil millones de dólares. El gobierno le debe al Central cerca de 30 mil millones de dólares: unos 10 mil millones por la letra colocada para pagar al FMI; 8 mil millones en adelantos transitorios; títulos públicos por 6 mil millones y el derecho de giro creado por el FMI, de 2,6 mil millones, que fue usado para pagar deuda. Esta transferencia de la deuda de los bancos extranjeros a instituciones nacionales deberá ser cancelada con mayores impuestos o recortes de gastos (o con una hiperinflación para anular la deuda en pesos). La deuda con la Anses, por su lado, es de 20 mil millones –en parte vino ‘nacionalizada’ junto con las AFJP. El nuevo manotazo al Central (y los que se suponen que vendrían en el curso del año) podría llevar la porción de la deuda ‘externa’ a cargo de jubilados y contribuyentes a un 60% del total. Hay que considerar, además, que el Banco Central ha girado al gobierno varios miles de millones de pesos en concepto de ganancias contables pero no realizadas; o sea, emitiendo moneda. El gobierno K ha realizado el mayor rescate del capital de toda la historia argentina, a expensas del pueblo, incluso en relación con la bancarrota de 2001.

Nuestra posición

Nuestra posición es que se considere caduca la deuda pública con banqueros y capitalistas y que el dinero apartado para su pago se destine a un plan de obras públicas e industrialización, bajo control de los trabajadores. Asimismo, sostenemos que debe formarse una banca única nacionalizada, bajo control y gestión de los trabajadores. En cuanto a la crisis política que se ha abierto, denunciamos el carácter capitalista de ambos bandos y la naturaleza de rapiña de su enfrentamiento.

28 de mayo de 2009

Techint quiere la devaluación

Techint quiere la devaluación
Ellos son los expropiadores

¿Por qué Techint, la UIA, los bancos y la Mesa de Enlace hacen tanto batifondo si Hugo Chávez les ha pagado muy generosamente las nacionalizaciones y, encima de esto, se ha quedado con los pasivos ocultos que han dejado las empresas nacionalizadas a fuerza de fraude contra el fisco y contra los trabajadores?

Por una razón sencilla y cantada: quieren de nuevo la devaluación del peso: lo quieren a 4,50 ó 5 pesos el dólar. 
El ‘enojo’ con Chávez no es más que una cortina de humo.
 
Hace semanas que los verdaderos saqueadores de Argentina vienen reclamando esa devaluación con todos los tonos de voz.
La piden los ‘desarrollistas’, como Curia y Ferrer, y la piden los ‘neoliberales’, como Broda y Prat Gay.
 

Techint y la burguesía argentina se hicieron a fuerza de devaluaciones, de confiscaciones y de desfalcos; no conocen otro método.
Aún está fresco el recuerdo de 2001, cuando pesificaron sus deudas y se embolsaron una gigantesca ganancia por devaluación. 

Quieren repetir; tienen al gobierno de rehén y a la ‘oposición’ de cómplice.

La devaluación significará la desvalorización inmediata de los salarios y la desvalorización también de los recursos de la Anses prestados a estos capitalistas.
Es el único recurso con que cuentan los capitalistas argentinos para competir con China y con Brasil.

Chávez es un pretexto. 
Les ha pagado y les sigue pagando a precio de oro en un mercado mundial del acero en quiebra. Los españoles del Santander le pidieron de rodillas la nacionalización y Chávez los satisfizo con una yapa de 100 millones de dólares sobre el precio original. 
Si Chávez fuera como lo pinta la UIA, no estaría firmando acuerdos multimillonarios con Lula y los industriales brasileños.
 

Los Techint amasaron su fortuna en Argentina a fuerza de desfalcos, el principal de ellos, la compra de Somisa, los teléfonos, el Ferroexpreso pampeano, los gasoductos y las concesiones de petróleo con los papelitos pintados de la deuda externa en época de Menem.
Ellos son los expropiadores.

La UOM y Moyano les hacen de alcahuetes a Techint porque también reclaman la megadevaluación del peso. Cualquier otra cosa es verso.
Ningún político argentino es independiente de Techint y de los pulpos capitalistas. 

Son sus chirolitas. Deberían ir en persona al Gran Cuñado.
 

¿Para qué doblar al payaso si se puede contar con el original?


(Nota de tapa de Prensa Obrera nº 1085)

24 de abril de 2009

Charla con Nora Biaggio


9 de abril de 2009

Ultimo editorial de Prensa Obrera

El nuevo Pacto de Olivos
(publicado en Prensa Obrera nº 1078)

por Marcelo Ramal

Las posibilidades electorales del kirchnerismo se van encogiendo, aunque el gobierno espera un rescate de la cosecha de soja y un rescate del banco central norteamericano, luego del salvavidas que le tiró el de China. En cualquier caso, la UIA parece creer que se trata de un socorro que asfixia, porque desprotege a la producción nacional. Tampoco es claro que los sojeros vendan todo lo que recojan. En estas condiciones, mientras las brigadas sanitarias fumigan los barrios atacados por el dengue, las encuestas electorales siguen abatiendo al gobierno, incluso con Néstor a la cabeza.
 
Buenos Aires, de todos modos, no es más que la primera escala del tobogán oficialista. En Santa Fe y en Córdoba, los desplantes de Reutemann, por un lado, y de Schiaretti por el otro, han hecho estallar al PJ. El gobernador cordobés resolvió excluir de la lista a todo aquel que «no defienda la eliminación de las retenciones» y la coparticipación. En las dos provincias, las listas kirchneristas puras están condenadas al tercer lugar. Cuando la Presidenta quiso parar la fuga de gobernadores con el anuncio de una coparticipación parcial de las retenciones a la soja, al menos en dos casos –Córdoba y Entre Ríos– sus gobiernos transfirieron esos recursos al capital sojero (disminuyeron el impuesto inmobiliario rural). Pero el dislocamiento fiscal es incontrolable: al menos tres provincias –Córdoba, Río Negro y Jujuy– ya estudian la creación de monedas propias para paliar la quiebra de sus tesoros.


Interna peronista 
Néstor Kirchner, sin embargo, está obligado a encabezar su lista a pesar de las encuestas, porque lo contrario «sería el fin de la elección antes de la elección (...), le seguiría una masiva fuga de peronistas hacia las listas de De Narváez y Solá» (La Nación, 5/4). Uno de los mayores patoteros del Conurbano, el intendente Ishii, lo definió con claridad: «Debe ser él, necesitamos que (el candidato) sea él». Pero la lealtad de Ishii termina ahí: De Narváez previno que los intendentes del Conurbano serán «los caballos de Troya del kirchnerismo», anticipando el cambio de amo para después de las elecciones. «A los peronistas les encanta la plata», completó a La Nación el hombre que cobró 600 millones de dólares por la venta de Casa Tía.

Kirchner no deja pasar un día sin denunciar a De Narváez como «derechista y neoliberal», pero no explica por qué este núcleo duro de gobernadores, diputados e intendentes se le dio vuelta, luego de casi un lustro.


La colectora porteña y progresista 
El punto más alto del derrumbe oficial es la Capital. El gobierno no pudo encontrar aún un candidato, después de las deserciones de Filmus, Ginés, Bielsa, Telerman y, el último, Aníbal Ibarra. Por ahora, el único que se ofertó para la tarea es el banquero Carlos Heller, quien decidió eliminar de su prontuario las fojas que lo tienen como animador del curro de las AFJP, como confiscador de los ahorristas en 2001 y como lobbista de la devaluación de Duhalde. Esto es lo mejor que encontró el oficialismo para la Ciudad, al menos por ahora.

Kirchner instruyó a Heller para maquillar un armado oficial ‘antimacrista’, capaz de agrupar por igual a Ibarra y Bonasso, e incluso a Solanas. El kirchnerismo buscará incluso «el atajo de la CTA para llegar a Solanas» (Crítica, 5/4). Otro que fogonea esta línea porteña es el bonaerense Sabatella, el oficialista en voz baja. Pero este gran ‘frente progre’ encuentra numerosos obstáculos políticos. Solanas y Proyecto Sur tienen sus lazos con el sojero Eduardo Buzzi o la Federación Agraria. Ibarra está retomando lazos con los radicales cobistas porteños que formaron parte de su gobierno. El centroizquierda transita, sin solución de continuidad, entre los dos polos de la política capitalista: el gobierno y la oposición sojera.
 

Velando a Alfonsín
La gran operación mediática y política armada en torno de la muerte de Alfonsín no pasó por el costado de la crisis política. Por de pronto, sirvió para que la UCR saliera a levantarle la apuesta a Carrió en las listas electorales y para arrimarse a Cobos. Pero los problemas del bloque UCR-Carrió son antiguos: incluso antes de la muerte de Alfonsín, la UCR cordobesa había resuelto presentarse por afuera de Juez. Los radicales porteños no descartan hacer lo mismo. Pero frente a la candidatura de Michetti, se teje la variante contraria: un frente cívico progresista de la UCR, el banquero ‘cívico’ Prat Gay y el partido socialista.

Al exhumar a Alfonsín, toda la prensa exaltó al ex presidente como «el hombre del diálogo y los pactos políticos». Incluso el oficialista Verbitsky calificó a Alfonsín como «el hombre de los consensos», que contó con la ayuda del propio Cafiero (¡y de Alsogaray! –el que más respaldó a Alfonsín en la capitulación de la Semana Santa de 1987). O sea que los ultraoficialistas están levantando la bandera blanca para después del 28 de junio. La evocación del Pacto de Olivos y de la reforma constitucional de 1994 (reelección de Menem) sirvieron para alimentar versiones sobre nuevas reformas semiparlamentarias, que otorgarían al Congreso una voz para designar al jefe de Gabinete. El programa de ese cogobierno sería consensuado por todos los ‘muchachos peronistas’.

Ese pacto parlamentario ayudaría también a cerrarle la sucesión presidencial a Cobos. En dirección opuesta, quien mueve los hilos de la reinstalación de Cobos dentro de la UCR es el Coti Nosiglia, un campeón de los pactos políticos entre el PJ y la UCR. El socio histórico del Coti es Luis Barrionuevo, que está negociando la ubicación de los suyos en las listas de Solá y De Narváez. Por otra parte, la instalación de Alfonsín (h) en el segundo lugar de la lista de la CC-UCR terminaría relegando la candidatura de Llambías, el presidente de Confederaciones Rurales.
 

Campaña electoral anticapitalista
La construcción de las coaliciones políticas con vistas al 28 de junio delata el carácter ficticio de la ‘polarización’ entre el gobierno y sus opositores capitalistas. Mientras agitan el fantasma de la «restauración conservadora», los Kirchner se preparan para dirimir los restos de su mandato con el ‘peronismo disidente’. Las listas de centroizquierda navegan, fracturadas, entre los dos polos de las bandas capitalistas.

Durante noventa días, estos armados electorales tendrán que vérselas con la bancarrota capitalista. Incluso si los sojeros liquidan la cosecha o el gobierno recibe otro crédito condicionado, la crisis industrial seguirá avanzando con más desocupación, caída de los salarios y quiebra de los Estados provinciales y municipales. Por medio de las elecciones, la burguesía quiere armar la configuración política que le permita lidiar con la disolución del kirchnerismo, con la crisis y con la resistencia popular. En oposición a ello, la campaña electoral del Partido Obrero destacará la necesidad de oponer al rescate del capital contra los trabajadores, el rescate de los trabajadores contra el capital. Por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, por la nacionalización de la gran industria, de la banca y del comercio exterior, sin compensaciones, bajo control obrero. El lugar natural de esta campaña serán las fábricas, las reparticiones, los lugares de estudio y todas las concentraciones donde comienza a gestarse y debatirse activamente una acción y un programa para enfrentar la bancarrota histórica del capital.



5 de marzo de 2009

Charla con Rigane y Pitrola


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12 de noviembre de 2008

La Crisis Capitalista-Mesa Debate


(click en la imagen para ampliarla)

28 de octubre de 2008

Sigue el «Golpe de Mercado»

con la complicidad de los Kirchner
Las AFJP continúan financiando
la fuga de capitales
 
Continúa el golpe de mercado que tira abajo las acciones y los bonos y devalúa el peso. El gobierno es cómplice de este golpe porque permite, autoriza y tolera las operaciones de las AFJP. 

«Les pedimos que no operen con el dólar y los bonos», había declarado Amado Boudou, titular del Anses, poco antes del inicio de las operaciones. Es una admisión de que las AFJP están financiando la fuga de capitales. Es claro que hay un acuerdo para que vendan acciones de empresas a precio de remate, con el consiguiente vaciamiento de los fondos acumulados por las AFJP.

El nuevo derrumbe bursátil y de los bonos muestra adónde nos lleva la supuesta esperanza de Boudou. 

El gobierno nacional se prepara a capitular ante los banqueros y las AFJP. Por eso las deja actuar y tolera que operen para hacer caer las acciones y los bonos y hacer subir el dólar. Todo esto alienta la fuga de capitales, que el gobierno alimenta con la venta de las reservas del BCRA.

Es una cuestión de salud pública poner fin inmediatamente a esta sangría. Exigimos la inmediata suspensión de la operación de las AFJP, la nacionalización sin indemnización de los bancos y del comercio exterior; el control de cambios; la prohibición de las suspensiones y despidos, y el reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios. 

Marcelo Ramal
Néstor Pitrola


27 de octubre de 2008

Marcha y acto del Partido Obrero en la City porteña


Frente a la fuga de capitales y el golpe de mercado
Exijamos la Nacionalización de la Banca
 
Hoy, lunes 27 de octubre, el Partido Obrero realizará una movilización en el centro de la Ciudad, para denunciar el vaciamiento nacional que están perpetrando los capitalistas con el consentimiento del gobierno. Mientras invocan «la defensa de la producción y el empleo», las patronales acentúan la escalada de suspensiones y despidos contra los trabajadores, al tiempo que vuelcan sus recursos a la compra de dólares.
 
La marcha del PO partirá de Corrientes y Florida a las 12 horas, pasando por la Bolsa de Valores y el Banco Central. Allí, señalaremos que para terminar con esta conspiración capitalista es necesario nacionalizar sin indemnización a los bancos y al comercio exterior, y establecer el control de cambios. Diremos, también, que no queremos la estatización de las AFJP para pagar la deuda a los acreedores usureros, sino para asegurar el 82% móvil para los jubilados. 
 
   
Para que el retorno de la previsión social al patrimonio público sirva verdaderamente a los trabajadores, es necesario que lo controlen y gestionen representantes electos de obreros y jubilados -no funcionarios del Estado ni tampoco burócratas sindicales. 
Pero la estatización forzada de las AFJP se da en un marco de crisis más general, como lo demuestra la fuga de capitales y el golpe de mercado que los capitalistas están produciendo en la Bolsa. 
 
Para defender las conquistas populares de esta conspiración es necesario proceder a la nacionalización sin indemnización de los bancos y del comercio exterior, y establecer el control de cambios. 
 
Hay que prohibir las suspensiones y despidos, y establecer el reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios.
 
La estatización de emergencia de las AFJP demuestra que la crisis capitalista mundial desintegra las instituciones propias del capitalismo, y que incluso los Estados capitalistas se ven enfrentados al derrumbe de las finanzas públicas y a la cesación de pagos. 
 
La bancarrota del capital mundial demuestra objetivamente que la sociedad no puede evolucionar en un marco de progreso si no es mediante su sustitución por un gobierno de trabajadores y por una organización internacional socialista. 
 
Para comunicarse:
Marcelo Ramal: 15 5690 1943